Entender el miedo en la infancia para poder acompañarlo
El miedo en la infancia es una de las emociones que más preocupa a las familias. Cuando aparece, suele activar inseguridad, dudas y una sensación muy común: no saber si estamos actuando bien.
Queremos proteger, calmar y ayudar, pero muchas veces no contamos con herramientas claras para acompañar el miedo infantil sin invalidarlo o forzarlo.
Comprender por qué aparece el miedo en los niños es el primer paso para acompañarlo desde la calma y la seguridad emocional, pilares fundamentales de la educación emocional infantil.
Como ya hemos hablado en el blog en artículos como “El libro de los miedos: trucos para enfrentarlos”, donde el miedo se entiende como una emoción que puede acompañarse y transformarse.
El miedo como parte del desarrollo emocional infantil
El miedo forma parte del desarrollo emocional infantil. A medida que los niños crecen, su mente se expande, su imaginación se activa y su comprensión del mundo se vuelve más compleja. Con ello, también aparecen nuevos miedos.
El miedo en la infancia no es un fallo ni una debilidad. Es una emoción necesaria que cumple una función protectora y adaptativa.
Entender el miedo como parte del desarrollo ayuda a las familias a dejar de verlo como un problema que hay que eliminar y empezar a acompañarlo como un proceso natural.
Tipos de miedos infantiles según la etapa evolutiva
Algunos miedos infantiles aparecen con más frecuencia en determinadas etapas del desarrollo:
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Miedo a la separación
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Miedo a la oscuridad
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Miedo a personajes imaginarios
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Miedo a la muerte o a la pérdida
Conocer estos miedos evolutivos permite acompañar con más calma y evitar comparaciones innecesarias. Cada niño atraviesa estas etapas a su propio ritmo.
Qué nos está comunicando el miedo en los niños
Detrás del miedo en la infancia suele haber una necesidad emocional no atendida. El miedo puede estar expresando:
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Necesidad de seguridad emocional
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Necesidad de presencia adulta
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Dificultad para gestionar cambios
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Falta de recursos emocionales
Escuchar el mensaje del miedo es mucho más eficaz que intentar silenciarlo. Cuando el niño se siente comprendido, la intensidad emocional disminuye.
Este tipo de acompañamiento emocional conecta con lo trabajado en “Educar en la empatía desde casa: el primer paso hacia una sociedad inclusiva”, donde se destaca la importancia de comprender antes de corregir.
Acompañar el miedo en la infancia: qué no ayuda
Muchas respuestas habituales parten del amor, pero no siempre ayudan a regular el miedo infantil:
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Minimizar: “No pasa nada”
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Ridiculizar: “Eso es de bebés”
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Forzar: enfrentar sin acompañamiento
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Evitar siempre la situación que genera miedo
Invalidar el miedo enseña al niño a ocultar lo que siente. Y una emoción que se oculta no se elabora.
Si quieres profundizar en este punto, puedes ampliar información en “El libro de los miedos: trucos para enfrentarlos”, donde se detallan actitudes que acompañan y actitudes que bloquean.
Cómo acompañar el miedo infantil desde la calma
Acompañar el miedo en los niños implica presencia, no soluciones rápidas. Un adulto calmado transmite seguridad, incluso cuando no tiene todas las respuestas.
Acompañar significa:
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Estar disponibles emocionalmente
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Escuchar sin juzgar
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Validar la emoción
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Sostener sin prisa
La presencia adulta es el principal regulador emocional del niño.
Los cuentos infantiles como herramienta para trabajar el miedo
Los cuentos infantiles emocionales permiten al niño observar el miedo desde una distancia segura. No es él quien siente miedo directamente, sino el personaje.
Esto facilita que el niño:
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Identifique emociones propias
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Las nombre con mayor facilidad
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Se sienta comprendido
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Encuentre estrategias emocionales
La lectura compartida crea un espacio de vínculo y seguridad, algo que ya hemos abordado en “Lectura compartida con niños: cómo crear momentos de conexión y aprendizaje”.
El miedo en la infancia también activa al adulto
Acompañar el miedo infantil puede remover emociones del adulto: inseguridad, miedo a hacerlo mal o recuerdos de la propia infancia.
Reconocerlo permite acompañar desde un lugar más consciente y menos exigente. Cuidar a quien cuida también forma parte de la educación emocional.
Conclusión: el miedo en la infancia necesita acompañamiento, no prisa
El miedo en la infancia no se supera ignorándolo ni forzándolo. Se atraviesa cuando el niño se siente comprendido, seguro y acompañado.
Educar emocionalmente implica caminar junto a las emociones difíciles, no huir de ellas. Con presencia, respeto y herramientas como los cuentos emocionales, el miedo se transforma en aprendizaje y vínculo.



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